Sus citas, sin llamadas
Confirma o cambia la hora con un toque. Un día antes le llega el recordatorio por WhatsApp, y la recepción ve la confirmación al momento.
Zana une a tu clínica y a tus pacientes: citas, resultados, recetas y seguimiento en un solo lugar, desde el teléfono o la computadora.
Hoy la salud de un paciente vive repartida en papeles, chats de WhatsApp y resultados que nadie le explica. Zana la reúne en un solo lugar: el médico decide con toda la historia a la vista y el paciente por fin entiende lo que le pasa.
Sencilla y en español: el paciente entra con su DPI y un código, sin contraseñas difíciles. Todo lo que ve, su médico ya lo revisó.
Confirma o cambia la hora con un toque. Un día antes le llega el recordatorio por WhatsApp, y la recepción ve la confirmación al momento.
Cada valor con su rango de referencia y la medición anterior. Y solo cuando su médico ya los revisó y decidió compartirlos.
Con un código QR que la farmacia verifica en Zana: quién la firmó, su número de colegiado y si sigue vigente.
La asistente de Zana responde sus dudas en palabras sencillas, con lo que su médico ya aprobó. Si hace falta, la pregunta pasa a su médico.
La aplicación móvil es la herramienta principal del médico: atiendes en varias clínicas con una sola cuenta y lo tienes todo a mano entre consulta y consulta.
Recepción, médicos y administración trabajan sobre la misma información desde el panel web: agenda, expedientes, laboratorio y finanzas, sin hojas de cálculo ni cuadernos.
Cada médico define su disponibilidad. El paciente confirma desde WhatsApp y la recepción lo ve al instante.
Notas, fotos, resultados e informes en orden, con el registro de quién cambió qué y cuándo.
Sube el PDF o la foto: Zana extrae los valores con su rango de referencia y tú los revisas antes de compartirlos.
Ingresos por paciente y por servicio, insumos de cada cita y el margen real, con la comisión de la tarjeta incluida.
Comparte un resumen con otro médico por tiempo limitado y solo con la autorización del paciente.
El médico atiende en todas sus clínicas con la misma cuenta, y cada clínica ve solo lo que le corresponde.
Cada receta lleva un código QR. Al escanearlo, la farmacia ve en Zana quién la emitió, su número de colegiado y si ya se surtió.
Los medicamentos controlados siguen en el recetario oficial; Zana guarda solo un duplicado informativo.
Zana está hecha para que el médico tenga el control y el paciente sepa siempre quién ve su información.
El paciente se identifica con su DPI, así que tiene una sola historia aunque lo atiendan en varias clínicas.
Ningún resultado ni interpretación llega al paciente sin que su médico lo haya revisado.
Los accesos entre médicos son temporales y los autoriza el paciente.
Cada consulta, cambio o acceso al expediente queda en la auditoría, con quién y cuándo.
En español, con el DPI como identificación y con los recordatorios por WhatsApp que tus pacientes ya usan todos los días.
Escríbenos y te avisamos en cuanto Zana esté lista para tu consulta.